lunes, 26 de enero de 2009

NUNCA DEJA DE OXIDARSE

La cometa, serigrafía y espejo,
se perdió en el cielo
escapando de la mano del niño,
mientras la bicicleta del abuelo
nunca deja de oxidarse;
se alzó lejos y en silencio
como los pasos del primer hombre.
Sus ojos, los ojos del mundo,
vieron paisajes inconexos
en los anillos concéntricos
de todos los poemas trasnochados.
Tras una nube, un pájaro
ofrecía tragos de ciénaga
para secar la sed de los campos.
Bebió y volvió a beber
en la risa de la carroña…
y dando tumbos llegó al mar,
una balsa de titilantes bolsas
de basura, donde el último pez
agarró su cola lazada
cansado de comer celulosa.

Poema inédito que se publicará en la revista "El Descensor"
nº 2 "La bicicleta del abuelo"

2 comentarios:

arqui dijo...

Bellímo poema, Carlampio (es este tu verdadero nombre?)Lo he leido en el descensor, donde también he dejado algunas letras. Me ha gustado especialmente ese especie de lirismo de la contaminación que aparece hacia el final. En fín, espero que sigamos compartiendo el mismo espacio. Ah, y muy interesante este, tu blog.
Saludos

Juan Carlos

Jesus Olague dijo...

Jejeje, parece que le he estado siguiendo los pasos a Juan Carlos.

Carlampio, aquí también me toca ponerme en plan de inventor de aquel invento y hacer la invitación a tus lectores a que pasen por allá, comenten, opinen, y si así lo desean, colaboren.

Saludos.